Me pareció muy importante la exposición sobre los jóvenes. Tenemos que dedicarles más tiempo y más oportunidades. También me ayudó mucho el ejercicio sobre las personalidades: descubrirse uno mismo, reconocer nuestras limitaciones y nuestras extraordinarias facultades, y ayudar a los demás a descubrirse para amar más intensamente al prójimo y a sí mismos.
Los invitados que ofrecieron las charlas fueron muy profesionales en sus distintas áreas. El equipo de nuestra diócesis en Baton Rouge reconoció que todos deberíamos participar en estos recursos de formación. Todo estuvo muy bien organizado; el lugar fue muy acogedor y de fácil acceso. Los espacios para las clases fueron sencillos, pero llenos de un espíritu que te lleva al encuentro con Dios y con nuestros hermanos y hermanas.
También hubo muchas opciones de comida. Me gustó mucho compartir con los seminaristas y sacerdotes que viven y realizan su formación diaria en el MACC. Estoy muy agradecida con los patrocinadores y, por supuesto, con NCADDHM. Recomiendo a todos participar plenamente en estas oportunidades para nuestro crecimiento humano y profesional.